Tras un paréntesis, Me Vuelves Lorca regresa al municipio de Nevada en La Alpujarra (Granada). Noches bajo las estrellas y el mejor teatro en uno de los escenarios más singulares de Andalucía.
En Laroles, un pequeño pueblo de La Alpujarra granadina, el teatro encuentra un lugar inesperado. Allí, una antigua era de trillar transformada en anfiteatro de piedra se convierte cada verano en el corazón del Festival Me Vuelves Lorca.
Inspirado en el legado de Federico García Lorca y en su convicción de que el teatro debe llegar a todos los lugares, el Festival retoma ese impulso desde una mirada actual. Lejos de los grandes circuitos urbanos, apuesta por propuestas escénicas profesionales y de alta calidad en un entorno rural que, durante unos días, se transforma en un punto de encuentro cultural. Compañías, creadores y espectadores comparten un espacio donde el silencio de la noche, la cercanía del público y la fuerza del paisaje forman parte de la experiencia.
El Festival nace también de una convicción: que la cultura puede generar nuevos relatos para los territorios rurales. Frente a los desafíos que afrontan muchos pueblos, desde la pérdida de población hasta la falta de infraestructuras culturales, iniciativas como esta demuestran que la creación contemporánea puede surgir y crecer desde lugares pequeños, sin perder ambición ni excelencia.
El resultado es un festival pequeño en escala, pero exigente en su programación y profundamente conectado con su entorno. Un lugar donde el teatro sucede de otra manera: más cerca, más intenso y, quizás, más necesario.
El Festival es iniciativa del Ayuntamiento de Nevada (Granada) en colaboración con la Asociación Me Vuelves Lorca.
Durante el verano, vecinos del municipio y otros voluntarios se asoman al equipo del festival, colaborando en una multitud de tareas detrás de escena: desde la preparación de comidas y la limpieza hasta la venta de entradas o la asistencia en el backstage. Implica mucho levantamiento de peso y largas horas en compañía de una escoba y, más a menudo que no, bajo un sol de 45º… pero su energía y entusiasmo hacen que cada edición cobre vida y brille, reflejando una de las señas de identidad del festival.
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Un festival en un entorno natural no es neutro. Por eso entendemos cada edición como un ejercicio de cuidado, aprendizaje y escucha, poniendo el foco en el reto demográfico y en la preservación del paisaje y de la vida que lo sostiene.
Proyecto Subvencionado por la Diputación Provincial de Granada, Actuaciones vinculadas al Reto Demográfico 2025.